miércoles, 6 de marzo de 2019

Gekko

Tan impaciente espera un cambio radical en su vida, sus ojos demuestran el vacío tan grande  que guarda en el fondo de su corazón, pretende amar la vida cuando lo único que hace es pedir a gritos ayuda  celestial.
Sólo el sabe lo que esconde, lo que quiere cambiar. Su mirada tiene tanta sed de sonreír  que sus gesticulaciones  se han vuelto toscas y más uno puede sentirse ofendido.
Tiene tantas cosas e ideas en su cabeza que no sabe como organizar su vida que tal parece ajeno a ella.
Después de un tiempo el verde de sus ojos se torno gris, su piel tan dura y áspera como un caparazón,  su corazón  tan duro como una roca pero tan frágil cómo una lágrima.
                    El se transformó en un gekko
Tan sigiloso,  que cada paso que daba
Era temerle al tornado vacío de su coraje y de su deseo de ser feliz.

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