Alguna vez de mi vida soñé con sentirme libre de poder pisar por donde sea.
Hace tanto pensaba que había perdido el balance de todo.
Llegó un momento en el que entendí que cuando quieras realizar algo lo tienes que desear fuertemente.
Necesito seguir abrazando los momentos que me brinda la vida, los momentos en los cuales me he sentido dichosa, feliz y motivada.
A veces quisiera acelerar el camino por el que ando, pero luego llega ese destello que me hace entender que todo lo que vivo tiene una razón de ser.
Hasta la decepción más grande me ha hecho sentirme el ser humano más valioso, cada tropiezo me ha enseñado que puedo levantarme mil veces y cada vez más sin miedo.
Todas las ocasiones en las que me sentí perdida es cuando más sentido tenía todo, porque iba conociendo una parte distinta de mi. La lucha constante de ideas nos hacen perder el verdadero objetivo de todo lo que nos hace funcionar, la ceguera se acompaña de ignorancia y la ignorancia nos separa de nuestras metas.
Justo en este momento siento un avalancha de sentimientos, es como cuando te cae una gota de agua fría, como si el rocío de la mañana se ensanblara por tu todo cuerpo y te hiciera estremecer.
Todas las promesas que tuve y que tengo conmigo aun no colisionan.
Sigo esperando ese enorme deseo de ver a la luna sentirse completa y realizada. Antes de que tenga que volar tan alto quiero ver lo maravilloso que se volvió cada parte de ella.
Antes de que el sol me abrace quiero florecer y ver crecer a esa estrella que me hará volar a la libertad.